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Hábitos del día a día que estropean nuestros dientes

Hábitos del día a día que estropean nuestros dientes

Las personas tenemos ciertos hábitos que pueden perjudicar nuestra salud dental sin ser conscientes de sus efectos sobre nuestra boca hasta la aparición de algún problema.

¿Sabías, por ejemplo, que es recomendable cambiar el cepillo de dientes tras tres meses de uso? De esta forma se previene la acumulación de bacterias y se logra una limpieza más efectiva. Sin embargo, muchas personas continúan usando el mismo cepillo durante mucho más tiempo.

Desde la clínica del Dr. Miguel Ángel Iglesia Puig en Zaragoza te desvelamos algunos de los comportamientos más comunes que afectan a tu salud bucodental, para que los identifiques y trates de evitarlos antes de que ocasionen problemas graves.

 

Cepillarse los dientes justo después de comer

Aunque lavarse los dientes después de comer sí es necesario para eliminar las bacterias y limpiar nuestra boca, no es recomendable hacerlo inmediatamente después de cada comida. Esto se debe a que el ácido de los alimentos debilita nuestro esmalte, por lo que si frotas el cepillo contra los dientes puedes llegar a dañarlos. Espera algunos minutos, incluso 20-30 minutos si es posible, a que el estado de tu boca se estabilice para poder cepillarte sin riesgos.

 

Rechinar los dientes (bruxismo)

En ocasiones apretamos los dientes para liberar tensiones; como consecuencia nuestra mandíbula se daña y los dientes se desgastan. Intenta evitar esta costumbre y encuentra un sustitutivo para aliviar los nervios.

En algunas personas, rechinar los dientes es un hábito inconsciente que realizan tanto despiertos como cuando están dormidos. En estos casos recibe el nombre de bruxismo y es necesario recurrir a tratamientos específicos para reducir las consecuencias en nuestro día a día.

 

Morder objetos o utilizar los dientes como herramienta

Hay personas que presumen de poder abrir envases, botellas o bolsas con la boca, también cortamos celo o hilo y en ocasiones masticamos hielo. Evita emplear tus dientes como si fueran una herramienta y mordisquear objetos por aburrimiento. Así se desgastan y, hasta con según qué objetos, pueden correr el riesgo de fracturarse.

 

Excedernos con el consumo de azúcar

Aunque tratemos de sustituirlo por otros edulcorantes, día a día consumimos mucho más azúcar del que parece, y muchas veces se debe a que no somos conscientes de la cantidad real que contienen los alimentos.

Bollería industrial, bebidas como café o batidos envasados, cereales, cremas, postres y otros tipos de chocolate contienen en ocasiones más de un 50% de azúcar en su composición. Evita estos alimentos o reduce su consumo si quieres prevenir la aparición de caries dental.

 

Hábitos del día a día que estropean nuestros dientes

Morderse las uñas

Las personas que se muerden las uñas, normalmente, arrastran este hábito desde la infancia. Este acto no solo deforma la posición de los dientes y desgasta el esmalte, también delata nuestro estado de ánimo, pues suele ser una respuesta ante el estrés, el nerviosismo y la inseguridad.

Por si estos fueran pocos motivos para animarte a abandonar este hábito, piensa que interaccionamos con nuestras manos constantemente; por tanto, resulta fácil que acumulen bacterias que después llevamos a nuestra boca. Además, afea bastante su aspecto.

 

Consumir café o vino

Aunque son bebidas muy diferentes, tanto el café como el vino contienen sustancias o pigmentos que manchan nuestro esmalte. Recuerda cepillarte los dientes después de tomarlas e intenta no excederte en su consumo, no solo para no perjudicar tu estética dental, sino también por los efectos derivados de la cafeína y el alcohol.

 

Desde la clínica del Dr. Miguel Ángel Iglesia Puig te recomendamos que acudas a revisión con el dentista al menos una vez al año si tienes alguno de estos hábitos y quieres prevenir cualquier problema con tu salud dental.

La ausencia de dolor no es sinónimo de que todo vaya bien. La boca y los dientes tienen múltiples tejidos internos y solo un dentista podrá comprobar que su estado es el óptimo y ahorrarte problemas futuros.