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¿A qué se deben las llagas?

Las úlceras aftosas son conocidas comúnmente como aftas o llagas, y son heridas ovaladas y poco profundas de color blanco, brillantes, y generalmente rodeadas por una zona enrojecida. Su tamaño no suele ser mayor que el de una lenteja, y generalmente son  dolorosas y antiestéticas, pudiendo interferir con la alimentación y el habla. No se trata de una enfermedad, ni siquiera un trastorno importante, pero provocan muchas molestias a los pacientes.

Las aftas son afecciones comunes de las que se desconoce su causa exacta, aunque se han asociado a problemas del sistema inmunológico, bacterias o virus. Factores como el estrés, los traumas, las alergias, el tabaquismo, la deficiencia de hierro u otras vitaminas y la herencia también contribuyen a una mayor tendencia a padecer aftas. Los niños pueden heredarlas de sus padres. Algunas veces también pueden aparecer despúes del uso de pasta de dientes con sulfato dodecyl de sodio, ciertas comidas y bebidas, y al dejar de fumar.

Las aftas aparecen en la mucosa interna de los labios, las encías o la lengua, mientras que otras úlceras también comunes como las del herpes labial generalmente aparecen fuera de  la boca. No se conocen consecuencias a largo plazo causadas por las aftas.

Cerca de un tercio de las personas tienen llagas en algún momento de su vida. Cualquier llaga bucal que persista durante una semana o más debe ser examinada por un Odontólogo. Las aftas suelen curarse por sí solas después de 7 a 10 días sin dejar cicatriz, si bien los brotes recurrentes son comunes.

No existe un tratamiento específico para las mismas, y se emplean desde geles con principios activos cicatrizantes como el ácido hialurónico, analgésicos para calmar la sintomatología, hasta colutorios antimicrobianos para disminuir la irritación.